The usual suspects y Radiofreccia, la unión de dos películas de culto

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Raiola Networks

Este pasado fin de semana me he visto dos clásicos del cine. Dos clásicos diferentes y no mundiales, pero dos clásicos al fin y al cabo.
El primero, The usual suspects (Sospechosos habituales en español), es uno de los primeros grandes éxitos como actor de Kevin Spacey y una película hollywoodiense con más de 25 años a sus espaldas de la que todo el mundo me había hablado maravillas y que se ha convertido en film de culto.
El segundo clásico, Radiofreccia, una obra generacional italiana del año 98 que por desgracia no es muy conocida fuera del país transalpino.

La americana se centra en un grupo de ladrones y su conexión con la reciente explosión de un barco. La italiana, en un grupo de ventiañeros en los años setenta en la ciudad de Bolonia.
Dos grandes películas a priori muy diferentes, pero en el fondo tiene dos o tres similitudes que me hacen compararlas en la lejanía.

Esperar merece la pena

El primer momento en el que me paré a pensar en las similitudes entre las dos películas fue a la media hora de empezar a ver Radiofreccia. Me parecía un auténtico bodrio. Un sinsentido de escenas con varios personajes en el que no entendía nada. Todo muy aleatorio, sin presentación de los personajes, comportamientos completamente azarosos…
Algo similar a The usual suspects. La primera parte no es un galimatías como en la película italiana, pero me resultó muy confusa. No sé si fue porque me pilló desconcentrado, pero no tenía claro de qué personaje se habla en cada momento y el empezar hablando del presente y del pasado casi al mismo tiempo se me hizo bola. No entré con buen pie.

Por fortuna, no me dejé llevar al mundo de los sueños abrazado por la comodidad del sofá y continué viendo las dos películas. Obviamente, gran decisión. Las dos van en un continúo increscendo, van madurando y mejorando con el paso de los minutos hasta que, cuando llegan los créditos finales, el gusto que deja es fantástico.

Son dos desarrollos y cierres muy diferentes. En uno, Kevin Spacey comienza a caminar con paso firme, sin arrastrar su pie izquierdo y se monta en el coche conducido por Kobayashi sabiéndose libre y firmando un giro de guión que se huele a lo lejos pero que, gracias a una dirección un poco tramposa (o quizás no tanto; simplemente somos como el agente de policía y hemos visto la historia que Verbal ha querido que viésemos), sigue siendo una sorpresa.
En el otro, no hay giro de guión, sólo hay una trama maravillosa. Una construcción de todos los personajes muy lenta, casi aleatoria, pero que te atrae y te hace sentir cercanos a cada uno de los habitantes de este pueblo italiano y que hace que sientas compasión por Freccia y un nudo en el estómago cuando todos los personajes desfilan detrás de su coche fúnebre al ritmo de Can’t Help Falling in Love de Elvis (lo acertado de la canción da para una entrada aparte).

Son dos comienzos torpes, atropellados y confusos, pero que no restan al resultado final: solo premian al espectador paciente retrasando ligeramente la excelencia de sus metrajes.

El nacimiento de dos estrellas

Seamos serios: es absurdo comparar la carrera de Kevin Spacey, uno de los protagonistas de The usual suspects y ganador de dos Oscar (uno por este trabajo) con la de Stefano Accorsi, Freccia en Radiofreccia, gran actor y actor de doblaje, pero prácticamente desconocido fuera de Italia. Pero, al igual que las dos películas son diferentes y comparten algunas similitudes, lo que supone en sus carreras el trabajo de ambos en estos títulos, también tienen puntos en común.

Spacey ya tenía una decena de trabajos en su curriculum entre cine y televisión, aunque ninguno reseñable o que haya soportado bien el paso del tiempo. Algo parecido a Accorsi, varios trabajos de cine pero ninguno que hubiese supuesto un impulso a su carrera.
Como decíamos, ambos son los protagonistas de los dos largometrajes (aunque el Oscar del americano se lo otorgaron por actor de reparto), aunque tienen que compartir el peso de la trama con diferentes personajes durante todo el largometraje.
Y los dos se comen la pantalla, eclipsan al resto del reparto (bueno, es una afirmación injusta con Chazz Palminteri)  y brillan por encima de los demás con una actuaciones soberbias. Cargan con todo el peso de la obra y son las piedras angulares sobre las que se cimientan las películas. Sí, las historias son geniales y el guión casi se sostiene por si solo; pero sin el carisma y el buen hacer de los dos actores, creo que hubiera sido todo muy diferente.

Lo que supuso para Kevin Spacey el haber interpretado a Roger Kint creo que es de sobra conocido por todos: la ya mencionada estatuilla, otra por su papel en American Beauty y una lista de trabajos que lo sitúan (o situaban, vista su actual situación) como uno de los mejores actores de Hollywood.
La vida de Stefano seguramente sea más desconocida para la mayoría, pero a día de hoy es uno de los actores más populares del país. Personalmente, creo que no es un gran actor ya que no tiene muchos más registros que el visto en Radiofreccia (siempre el mismo papel adaptado a la edad que va teniendo), pero después de catapultarse a la fama hizo otras grandes películas como Romanzo criminale (para mi, la mejor película de la mafia italiana), Veloce come il vento o La dea fortuna. También ha sido reconocido con un David de Donatello por su papel de Ivan “Freccia”, otro años después por Veloce come il vento, un Globo de Oro y múltiples nominaciones a varios premios más.

 

En resumen, The usual suspects y Radiofreccia son dos películas en dimensiones completamente diferentes, pero ambas, nacidas en la misma época, se han convertido en cine de culto, comparten finas líneas en su estructura y sirvieron de trampolín para dos actores que supieron aprovechar la ocasión y se lanzaron al estrellato gracias a dos papeles que les cambió la vida para siempre.

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