Por si vuelve las voces. Ángel Martín y su charla TED

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Raiola Networks

Uno ya va peinando canas y empieza a contar historias al más puro estilo abuelo cebolleta. Parece mentira, pero ya han pasado más de 15 años desde que veía mis primeros monólogos en Paramount Comedy gracias a la televisión por cable que había en casa gracias a la desaparecida ONO. En esos monólogos despuntaban cómicos que hoy son archiconocidos en España como Ricardo Castella (La Resistencia), Quequé, Ignatius (ambos en La Vida Moderna) o el protagonista de esta entrada, Ángel Martín.

A este último después se le pudo ver triunfar en el programa Sé lo que hicisteis… (del cual no fui un gran seguidor), en los monólogos de La Sexta y haciendo teatro por España. Pero la verdad es que yo le perdí completamente la pista. Una vez que salió de la televisión en abierto no supe nunca más de él. Hasta que Twitter me volvió a recordar que el catalán seguía vivo, me lanzó a la cara su genial informativo matutino de dos minutos y veinte segundos y me enteré que el cómico se había vuelto loco. Literalmente.

Ángel Martín se ha vuelto loco

No lo digo yo, lo dice él mismo en su exitoso libro Por si las voces vuelven. Y lo dice mucho, quizás demasiado. Y lo dice como si nada, naturalizando el hecho de haber perdido la cabeza y que escuchase todo tipo de voces a todas horas haciéndole tener conversaciones de lo más absurdas con personas que solo existían en su imaginación.

Y quizás, sólo quizás, ser tan insistente y natural hablando de su locura y siendo la persona que es (no lo olvidemos, siempre ha sido un cómico), le reste un punto de realidad a su relato. Ojo, esto es internet y hay que ir siempre con las manos por delante: estoy MUY lejos de decir que haya algo de inventado en todo esto. Sólo señalo que personalmente su historia pierde fuerza.
O tal vez no. Tal vez no sea esa manera tan natural de hablar de las voces que tenía en su cabeza. Al fin y al cabo es una de las cosas maravillosas de Por si las voces vuelven, que quita esa pátina de tabú a un tema tan complejo como la salud mental. Tal vez el punto que me chirría de su libro es el tono desenfadado, ese toque de charla TED que impregna todo lo que nos cuenta Ángel Martín. Sí, es un gran libro para dar pie a que la salud mental no sea algo incomodo (o no tanto como es habitual) de lo que hablar, pero no deja de tener ese aire a relato de autoayuda, a mensaje de “si quieres, puedes”, a escenario rojo con tres grandes letras blancas a un lado.

¡Punto para los locos!

Pero a pesar de que no es gran literatura, a pesar de que tiene un toque de mensaje simple de todo va a salir bien, es un libro que desde que lo terminé no he parado de aconsejar a todo el mundo. He sido muy insistente y trataba de sacarlo a relucir a cada instante. Porque Ángel Martín ha escrito un libro que me parece muy necesario.

Para empezar, reitero lo ya dicho, porque hace que la salud mental deje de ser un tema tabú. Sí, el hablar con naturalidad e, incluso, comicidad de ello hace que pierda fuerza o dramatismo, pero su debilidad es su mayor virtud. Estamos hablando de una persona que se ha vuelto loca, que ha estado ingresada en un psiquiátrico, que tenía voces en su cabeza y vivía en una realidad paralela. Y te lo cuenta todo, con pelos y señales. Se abre en canal para decirte lo que ha experimentado, cómo se ha sentido y cómo se vive esta historia desde dentro. Es el relato de cómo es volverse loco con un lenguaje sencillo, que todos podemos entender y que te hace sentir lo que él sintió, sin tecnicismos ni gran palabrería. Fácil y al pie, que se dice en términos futbolísticos.

Otro punto a favor de este libro es que, pese a su ligereza, te hace reflexionar. No es un autoanálisis profundo el que te invita a hacer, pero dependiendo de en qué punto de tu vida estés, si te puede ayudar a hacerte dos preguntas sobre ti mismo. O te puede ayudar, porque encuentras fragmentos de situaciones que tú mismo o alguien cercano podéis estar viviendo.
No todo en Por si las voces vuelven son personas hablando en la cabeza de alguien que se le ha ido la pinza. Tiene un punto más profundo y general de la salud mental que puede ser de gran utilidad a mucha gente en situaciones mentalmente delicadas. Por eso lo recomiendo y lo seguiré haciendo: porque es lectura para todos de algo que siempre hemos visto lejano.

Como ejemplo, mi caso personal. Por fortuna, creo que estoy lejos de tener que preocuparme por mi cordura, pero aún así me he preguntado muchas veces desde que terminé su lectura si necesito una “reconstrucción” de mi mismo desde los cimientos (frase sencilla pero con un gran mensaje detrás). Todo por un pasaje en el que Ángel Martín te lanza una pregunta tan sencilla como compleja: ¿estás seguro de que las cosas qué te gustan realmente te gustan? Hizo que me explotase la cabeza. Él ha tenido que pasar por eso, por esa cuestión. Y no de forma voluntaria, sino por la fuerza.

 

Y es ahí donde para mí está la gran virtud de este libro. La locura le dejó al cómico un lado positivo y este se lo da al lector en forma de consejo: siéntate un minuto, habla contigo mismo y hazte dos preguntas sobre ti. No es necesario volverse loco para conocerte mejor y, si ya lo estás, saldrás de esta; aprovecha la situación de mierda y saca de todo esto una mejor versión de ti mismo.

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